Son muchos los pacientes que nos preguntan a través de este blog sobre la seguridad de este fármaco por lo que nos ha parecido oportuno hacer algunos comentarios. Hasta la fecha se puede afirmar que propranolol es un tratamiento eficaz y seguro en la mayoría de los pacientes en edad pediátrica. Es raro encontrarnos con un paciente que no responda a esta medicación. En relación con los efectos secundarios podemos decir que son escasos y, la mayoría de las veces, leves. De todas formas es necesario realizar un control médico, con seguimiento estricto por su dermatólogo y pediatra. No ha habido hasta la fecha ningún efecto adverso que haya dejado secuelas importantes.
Propranolol, pueden producir disminución de los niveles de glucosa en sangre. En la mayoría de los protocolos no se incluye, porque no se considera útil ni necesario, la realización de análisis periódicos para detectarla. Una de las recomendaciones para evitarla es no pasar largos periodos en ayunas. Desde el punto de vista práctico resulta también útil explicar a los padres cuáles son los síntomas o signos de una disminución de glucosa: palidez, sudor frío, náuseas, temblor, palpitaciones, irritabilidad, dolor de cabeza, mareo, confusión, convulsiones, etc…En general son fácilmente reconocibles. Otros efectos descritos con esta medicación son: hipotensión, hiperreactividad bronquial, frialdad de manos y de pies, diarrea y alteraciones del sueño (pesadillas por ejemplo), entre otras.
En nuestra experiencia en la Unidad de Angiomas y Malformaciones vasculares en la Clínica Ruber, con decenas de pacientes tratados, no hemos tenido que suspender el tratamiento en ninguna ocasión y la tolerancia ha sido siempre muy buena. El efecto que más hemos visto ha sido la presencia de frialdad en manos y pies, efecto por otra parte muy bien tolerado y sin importancia. Así que las noticias siguen siendo muy alentadoras y los estudios que siguen publicándose corroboran nuestra experiencia y la del resto de Unidades de Anomalías Vasculares.
