NO TODAS LAS LESIONES DE LA INFANCIA SON HEMANGIOMAS: LOS GRANULOMAS PIÓGENOS


En estos últimos meses he tenido la ocasión de ver en consulta varios casos de niños con un tipo de lesión vascular peculiar, diferente a los hemangiomas, llamada granuloma piógeno. El nombre de esta entidad no es muy afortunado porque no aporta ninguna idea sobre el tipo de lesión que se trata. Es de naturaleza vascular y no tiene nada que ver con las infecciones ni mucho menos con los piojos.
Me ha parecido oportuno escribir este post para explicar qué es, cómo se manifiesta clínicamente y las claves para diferenciarlo de un hemangioma infantil.

¿Cuáles son las características clínicas más relevantes de los granulomas piógenos?



- Aparecen como una pequeña protuberancia de unos milímetros de tamaño, localizada en la piel o en las mucosas (en el labio o en la cavidad oral se ven con relativa frecuencia).
- La coloración suele ser roja intensa.
- Apenas crecen de tamaño desde que aparecen.
- Sangran con facilidad ante mínimos roces o traumatismos.
- Después del sangrado puede verse una costra que se desprende con facilidad ocasionando de nuevo un sangrado.
- El sangrado es muy llamativo, desproporcionado al tamaño de la lesión.
- Se ven con relativa frecuencia en la infancia pero también en la edad adulta. Es muy raro que aparezcan al nacer o en los primeros meses de vida. En estos casos puede resultar difícil de diferenciar de los hemangiomas infantiles.



Los hemangiomas infantiles, por el contrario, están presentes al nacer o en el primer mes de vida, es muy raro que sangren, desaparecen de manera espontánea a lo largo de los años y nunca aparecen en la edad adulta.

¿Por qué aparecen?
La causa es desconocida. Algunos pacientes pueden tener este tipo de lesión durante el embarazo, por lo que es posible que los cambios hormonales jueguen un papel en su desarrollo o aparición. También se han descrito que aparecen tras un traumatismo, por ejemplo tras un pinchazo o una picadura. Esto explica que se vean con frecuencia en los dedos de las manos.

¿Hay que tratarlos?



Se deben tratar siempre porque no desaparecen solos, a diferencia de la mayoría de los hemangiomas. El tratamiento más indicado es el quirúrgico. Con un poco de anestesia local se pueden extirpar fácilmente. El otro tratamiento empleado con frecuencia es el láser vascular. Finalmente, hay algunos casos que con la aplicación de una crema pueden desaparecer, como por ejemplo con Imiquimod. Los resultados no son muy constantes por lo que se indica en casos muy seleccionados. En nuestro centro intentamos primero con láser ya que no deja cicatriz y puede ser resolutivo.



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